El periodismo colombiano se viste de luto tras la confirmación del hallazgo del cuerpo sin vida de Mateo Pérez, el joven comunicador que había desaparecido recientemente. El hallazgo se produjo este 8 de mayo en una zona rural del municipio de Briceño, Antioquia, gracias a una labor de búsqueda y rescate coordinada por organismos internacionales. La noticia ha generado una profunda consternación en el departamento, activando las alarmas sobre los crecientes riesgos que enfrentan los trabajadores de la prensa en los territorios con fuerte presencia de grupos armados.
De acuerdo con las primeras investigaciones de las autoridades departamentales, el periodista habría sido asesinado por estructuras de las disidencias de las FARC bajo el mando de alias ‘Calarcá’. La Gobernación de Antioquia y la fuerza pública señalaron que este grupo criminal mantiene un control violento en la zona, lo que habría dificultado inicialmente las labores de acceso. La recuperación del cadáver fue posible solo tras la mediación humanitaria, subrayando la crítica situación de orden público que atraviesa el norte del departamento.
Este trágico desenlace ha provocado un rechazo unánime por parte de gremios de prensa y defensores de derechos humanos, quienes exigen justicia y garantías mínimas para el ejercicio informativo. Mientras los restos de Pérez son trasladados para las labores forenses pertinentes, el Gobierno Nacional enfrenta nuevas presiones para revisar los protocolos de protección en zonas de conflicto. El asesinato de Mateo Pérez se convierte así en un símbolo de la fragilidad de la libertad de prensa en medio de las disputas territoriales de los grupos ilegales.



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