Dos semanas después de que dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieran Caracas y el estado costero de La Guaira con apenas segundos de diferencia, el balance oficial más reciente reporta 3.889 fallecidos y más de 16.000 heridos, cifras que convierten a este sismo en el más mortífero que ha vivido Venezuela en más de un siglo, superando incluso al terremoto de Caracas de 1967. La devastación se concentró especialmente en La Guaira, donde el colapso de edificios de apartamentos y hoteles como El Santuario, en Macuto, dejó a miles de familias sin vivienda y obligó a instalar campamentos improvisados en espacios como canchas de béisbol en Catia La Mar. El coordinador residente y humanitario de la ONU en el país, Gianluca Rampolla, advirtió que la cifra de muertos seguiría aumentando debido a que al menos 2.500 edificios resultaron afectados, la mayoría de ellos colapsados por completo. El Salvador instaló un hospital de campaña en Venezuela para víctimas de los terremotos.

El número de desaparecidos continúa siendo el mayor interrogante de la tragedia. Mientras el gobierno venezolano dejó de actualizar su cifra oficial desde el 25 de junio, cuando la ubicó en apenas 157 personas, organizaciones como el Comité Internacional de Rescate llegaron a estimar hasta 50.000 desaparecidos, y la plataforma ciudadana Desaparecidos Terremoto Venezuela —respaldada también por sectores de la oposición— ha registrado más de 30.000 personas sin contactar. Esta brecha entre las cifras oficiales y las estimaciones independientes ha sido señalada por la organización de derechos humanos Provea, que denunció «cero opacidad» en la respuesta gubernamental a la emergencia y cuestionó el ritmo con el que las autoridades han venido actualizando el número de víctimas.

Ante la magnitud del desastre, la comunidad internacional desplegó una respuesta significativa: el Programa Mundial de Alimentos de la ONU estimó que asistiría a cerca de medio millón de personas en refugios, mientras países como Estados Unidos —que anunció 150 millones de dólares en ayuda—, Argentina, Bolivia, República Dominicana, Francia, España, Italia, Qatar, China y Brasil enviaron equipos de rescate, personal médico y asistencia humanitaria. Sin embargo, la gestión de la crisis por parte del gobierno interino de Delcy Rodríguez ha sido objeto de críticas crecientes, tanto por la lentitud percibida en las operaciones de rescate como por la falta de maquinaria pesada en zonas como La Guaira, donde vecinos debieron excavar entre los escombros con sus propias manos. Analistas como el sociólogo Rafael Uzcátegui apuntan a que la baja legitimidad del gobierno, cuestionada desde las elecciones de 2024, podría estar detrás de lo que consideran un manejo poco transparente de las cifras oficiales de la tragedia.

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