El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) reveló un insólito método utilizado por organizaciones criminales para evadir los controles de seguridad en las cárceles colombianas: el uso de palomas mensajeras entrenadas para transportar elementos prohibidos y, en algunos casos, droga. Guardianes del Inpec interceptaron a una de estas aves “en flagrancia” cuando intentaba ingresar a un centro penitenciario con una carga ilegal atada a su cuerpo.
Según los reportes oficiales, la paloma portaba un arnés artesanal sujeto a sus alas y una pequeña bolsa o paquete envuelto en plástico sobre el lomo. Al revisar el contenido, los funcionarios encontraron cables para cargadores de celular, y en versiones de la información también se mencionan tarjetas SIM y otros elementos restringidos. El animal, aparentemente domesticado y orientado hacia un patio específico donde la esperaban internos, no pudo continuar su vuelo debido al peso de la carga. El hallazgo se registró el domingo 4 de octubre de 2026 y fue documentado en video por el personal de custodia.
Este caso pone en evidencia una modalidad cada vez más sofisticada de contrabando carcelario, que ya había sido detectada en ocasiones anteriores en otros penales del país. Las autoridades del Inpec destacaron que el uso de aves forma parte de un abanico de estrategias —junto con drones y otros métodos— para introducir objetos prohibidos que facilitan las comunicaciones ilícitas y actividades delictivas desde el interior de los centros de reclusión. El incidente refuerza la necesidad de reforzar los controles perimetrales y la vigilancia en los establecimientos penitenciarios.



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