Sin justificación en el Estadio Atanasio Girardot fue suspendido en encuentro de la Copa Libertadores entre el Deportivo Independiente Medellín y Flamengo por una violenta protesta que protagonizaron los hinchas del rojo de la montaña en la tribuna norte tras la eliminación del equipo de la Liga. Con bengalas y pólvora provocaron incendios dentro de la gradería, violaron los protocolos de seguridad y hubo destrozos hasta en los baños. Ante la situación la Conmebol decidió suspender el juego y garantizar la integridad de los jugadores y público asistente.
Los hinchas intentaron tomar el campo de juego en medio del fuego y el humo. La acción fu impedida por agentes de seguridad. Ante la magnitud de los disturbios, los delegados de la competencia y el cuerpo arbitral determinaron que no existían las garantías mínimas de seguridad para el desarrollo del espectáculo. Este hecho no solo deja una mancha en el historial del certamen, sino que pone en el ojo del huracán el comportamiento de un sector de la hinchada local y la efectividad de los anillos de seguridad previos al ingreso.
Tras la suspensión definitiva, el estadio fue evacuado mientras los organismos de socorro controlaban los focos de incendio. El Medellín y la confederación deportiva ahora enfrentan posibles sanciones administrativas y deportivas de gran envergadura, mientras que el calendario del torneo queda en el aire a la espera de una nueva fecha o decisión oficial. Este suceso representa un duro golpe para el deporte regional, evidenciando una vez más que la violencia en las tribunas sigue siendo el principal rival a vencer en el fútbol sudamericano.



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