En una apuesta por la sostenibilidad y el bienestar social, EPM entregó este miércoles un nuevo parque infantil a la comunidad del barrio La Avanzada, ubicado en la zona alta de la comuna nororiental de Medellín. Lo más destacable de esta obra, situada en la UVA Nuevo Amanecer, es que su infraestructura fue fabricada totalmente con madera plástica obtenida de la transformación de excedentes industriales de la empresa. Según John Maya Salazar, gerente general de EPM, este espacio no solo fomenta la actividad física y la socialización de los niños en un sector con pocos lugares de esparcimiento, sino que convierte antiguos desechos en soluciones duraderas para la ciudad.

Este proyecto es el primer resultado tangible de una estrategia más amplia liderada por el Centro de Economía Circular del Grupo EPM, una unidad creada en 2024 que procesa cerca de 1.000 toneladas diarias de materiales. Lo que antes se vendía en subastas —como chatarras de hierro, cables de cobre y diversos tipos de polímeros— ahora se reintegra a la cadena de valor como materia prima para obras de alto impacto social. La empresa proyecta replicar este modelo en escuelas rurales y municipios de su zona de influencia, consolidando una tendencia global de cuidado medioambiental aplicada a la infraestructura urbana.

Más allá del beneficio recreativo, la iniciativa representa un avance significativo en la lucha contra el cambio climático. Por cada tonelada de plástico procesada en este centro se evita la emisión de 2.5 toneladas de CO2, una cifra que se suma al ahorro ambiental generado por el reciclaje de aluminio y cobre. Con la meta de escalar su operación a las 10.000 toneladas anuales, el Grupo EPM reafirma su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), demostrando que la innovación tecnológica puede transformar la operación industrial en beneficios directos para el aire y la calidad de vida de los antioqueños.

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