La marca TOSH de Grupo Nutresa, pionera en el segmento saludable desde hace 27 años, ha llevado su compromiso ambiental a las calles de Bogotá y Medellín a través de innovadores eco-murales interactivos. Diseñados por los artistas urbanos Leidy Yohana López “Lunática” (en colaboración con Mestizos Klan de la Comuna 13) y Harold Herrera (del colectivo capitalino Quinto Elemento), estas obras de arte no solo embellecen el paisaje, sino que «respiran». Gracias al uso de pintura fotocatalítica, que absorbe dióxido de carbono para secarse, cada mural permanecerá exhibido durante un mes y tendrá la capacidad de purificar el aire absorbiendo la misma cantidad de CO2 que 24 árboles. Además, cuentan con realidad aumentada para interactuar con el público y lámparas solares que evitan el consumo de energía en las noches.

Esta intervención urbana tanto en Medellín como en Bogotá, busca sensibilizar a la ciudadanía y acercar a las capitales la experiencia del «Bosque TOSH», una robusta iniciativa de sostenibilidad con la que la marca ha protegido 10.776 hectáreas de ecosistemas estratégicos durante más de seis años. Mediante la compra de créditos de carbono bajo la línea BancO2 Plus y la modalidad de pago por servicios ambientales —en una alianza estratégica con la organización sin ánimo de lucro MasBosques—, el proyecto ha logrado compensar de manera activa más de 127.340 toneladas de CO2 en Colombia.

Más allá del beneficio atmosférico, el Bosque TOSH genera un profundo impacto social y ecológico en las zonas rurales. La iniciativa ha transformado y mejorado la calidad de vida de 100 familias campesinas que actúan como guardabosques locales. Al recibir una retribución económica, estas comunidades lideran proyectos productivos a pequeña escala, mitigan la deforestación y garantizan la conservación de un territorio biodiverso. Según Jaime Andrés García de MasBosques, este ecosistema estratégico resguarda 350 especies de flora y 119 de fauna, sirviendo además como un corredor ecológico vital para la supervivencia de grandes felinos como el jaguar y el puma.
La propuesta de TOSH llega en un momento crítico para las principales ciudades del país, donde la calidad del aire y la gestión de la huella de carbono siguen siendo grandes desafíos. Mientras las emisiones en el área metropolitana de Medellín superan las 2.000.000 de toneladas anuales, Bogotá —pese a reducir un 23% sus Gases de Efecto Invernadero frente al escenario sin mitigación— lidia con un panorama empresarial preocupante. Una reciente encuesta de la Cámara de Comercio de Bogotá reveló que el 83,6% de las empresas de la región aún no mide su huella de carbono, lo que resalta la urgencia de que el sector privado lidere, mediante la innovación y el arte, acciones concretas por la salud del planeta.


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