Con el objetivo de llegar a las zonas más apartadas e impactadas por el conflicto armado, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) inicia este 27 de julio de 2026 la fase más ambiciosa de ‘La Ruta Buscadora’. A través de siete unidades móviles que recorrerán simultáneamente 27 departamentos y alrededor de 400 municipios hasta noviembre, la estrategia busca eliminar las barreras geográficas que históricamente han apartado a miles de familias de la atención estatal. El despliegue permitirá recepcionar solicitudes de búsqueda y tomar muestras genéticas de ADN a madres, hijos y hermanos en regiones de difícil acceso del Caribe, el Pacífico, los Llanos Orientales y el centro del país, donde llegar a veces exige horas de caminata o trayectos en canoa.

Esta iniciativa representa una evolución sustancial frente a las etapas de años anteriores, multiplicando por siete los frentes de atención simultánea para acelerar la respuesta a las más de 137.000 personas dadas por desaparecidas en la nación. Más allá de un despliegue logístico que recorrerá miles de kilómetros, la apuesta de la UBPD es de carácter profundamente humanitario y extrajudicial. Según destacó Gabriel Burbano, subdirector técnico de la entidad, el propósito central es «buscar al buscador» directamente en sus territorios para aliviar un sufrimiento acumulado por décadas, garantizando que el derecho fundamental a la búsqueda sea ejercido incluso por aquellas comunidades rurales con escasa presencia institucional permanente.

El impacto transformador de este modelo itinerante queda demostrado en historias como la de doña Chiquinquirá Rojas, quien tras 24 años de incertidumbre por la desaparición de su hijo en el año 2000, logró iniciar su proceso al cruzarse con la ruta en una plaza pública de Bucaramanga y recibir finalmente una entrega digna en junio de 2026. Casos como este evidencian que el acceso descentralizado a la toma de muestras y al banco de perfiles genéticos permite destrabar investigaciones que llevaban décadas estancadas. Así, cada parada de ‘La Ruta Buscadora’ no solo abre la puerta a respuestas concretas y procesos de duelo para familias que han buscado en soledad, sino que fortalece la reconstrucción de la memoria colectiva en la ruralidad colombiana.



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