La música y la empatía se convirtieron en el lenguaje común de una ciudad entera. En respuesta al devastador terremoto que golpeó al país el pasado 10 de agosto, la Alcaldía de Itagüí, bajo el liderazgo del alcalde Diego Torres, impulsó la emotiva campaña “Itagüí se une por Colombia”, transformando la tradicional Semana del Artista Itagüiseño en un potente motor de auxilio humanitario. Durante cuatro días de festejos (del viernes 14 al lunes 17 de agosto), la celebración cultural reorientó su propósito habilitando 10 puntos de recolección estratégica entre el Estadio Ditaires y las diversas tarimas del municipio. La respuesta comunitaria fue abrumadora: miles de asistentes acudieron a las presentaciones no solo a disfrutar del arte, sino cargando alimentos de primera necesidad, agua embotellada, pañales y kits de higiene para abrazar a las familias afectadas.
El esfuerzo colectivo rindió frutos extraordinarios al consolidar cerca de 30 toneladas de insumos indispensables para la emergencia. Tras la movilización cultural, equipos de la Administración Municipal y voluntarios realizaron una rigurosa labor de clasificación y embalaje para optimizar la entrega de las ayudas. Con el fin de garantizar una distribución transparente y efectiva en las zonas impactadas, la totalidad de lo recolectado fue entregada a la Fundación Saciar y al Banco Arquidiocesano de Alimentos. Sobre este logro, el alcalde Diego Torres expresó con gratitud: “Cada botella de agua, cada alimento y cada pañal que alguien trajo representa una familia tendiéndole la mano a otra. Eso es solidaridad y es lo que queríamos lograr al transformar nuestras fiestas en un espacio para ayudar”.

Esta iniciativa demostró que los escenarios de encuentro masivo pueden ser plataformas vivas de transformación social y unión nacional. Al articular el talento artístico, la gestión gubernamental y el civismo de la población, Itagüí no solo envió alimentos y suministros, sino un mensaje contundente de fortaleza y hermandad a todo el país. La gran fiesta del municipio no solo quedará marcada por los acordes sobre el escenario, sino por la profunda fibra humana de una comunidad que entendió que la verdadera celebración es aquella que se pone al servicio de quien más lo necesita.



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