El presidente de Colombia, Gustavo Petro, arribó este viernes a Caracas para sostener una reunión de alto nivel con Delcy Rodríguez, quien ejerce la presidencia encargada de Venezuela en el marco de la compleja transición política que atraviesa el país vecino. El encuentro, realizado en el Palacio de Miraflores, marca un punto de inflexión en las relaciones binacionales, con un Petro decidido a consolidar su papel como mediador clave en la estabilidad regional y asegurar una transición pacífica tras los cambios gubernamentales ocurridos a principios de año.

El eje central de la agenda ha sido la seguridad estratégica en la frontera común de más de 2,200 kilómetros. Acompañado por una delegación de alto mando militar y policial, Petro enfatizó la necesidad de un plan conjunto para pacificar zonas críticas como el Catatumbo. El objetivo principal es desarticular las estructuras de grupos armados ilegales y economías ilícitas que han intensificado la crisis humanitaria y el desplazamiento forzado en la región durante los últimos meses, buscando devolver el control territorial a las instituciones estatales de ambos países.

Además de los temas de seguridad, la jornada culminó con la firma del acta final de la III Reunión de la Comisión de Vecindad e Integración. Este documento formaliza acuerdos en materia de cooperación energética —incluyendo la conexión de gasoductos entre PDVSA y Ecopetrol— y el fortalecimiento del comercio legal. Con la consigna de una «alianza por la vida», ambos mandatarios cerraron el encuentro con una declaración conjunta que busca blindar la frontera y normalizar las relaciones diplomáticas y económicas en un contexto de cambio político continental.



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